Este artículo está escrito por Lela Savic, periodista y documentalista romaní. Tiene estudios especializados en Comunicaciones y Psicología por la Universidad Concordia.

Con el micrófono, el bolígrafo o tras su cámara, intenta a través de sus proyectos romper los estereotipos y las discriminaciones que conciernen a diferentes colectivos no solo a los relativos a los Romá.

En Québec, desde el momento en el que le digo a la gente que soy Rom, “Gitana”, se ponen tan contentos por conocer mis orígenes. Muchos me dicen, “yo también soy una gitana, me gusta ser libre y me encanta viajar”. Es como si yo le dijera a un Judío, yo también soy Judía guardo todas las moneditas que me sobran. Es verdaderamente insultante. Esta gente de pensamientos cuadrados. O bien somos gitanos al estilo de Esmeralda o tipo Garou (cantante quebequense que interpreto a Quasimodo) – o bien somos los ladrones, la mafia, los carteristas, los pedigüeños. Ya me han dicho en alguna ocasión, eres gitana, pero tu hueles bien y estás limpia, los gitanos apestan. O incluso, ¿Dónde está tu falda larga y coloreada? Estas son las consecuencias de ser Rom en Québec. Pero no se puede comparar con lo que viven mis hermanos en Europa.

Hoy, dos de agosto, es el Día Conmemorativo del Holocausto Romaní. Miles de roms fueron asesinados en los campos de concentración, junto a Judíos y homosexuales durante la Segunda Guerra Mundial. Se estima que el 70% del conjunto de la población romaní europea perdieron la vida. Sin embargo, 70 años más tarde, aunque nuestra sociedad es muchos menos tolerante con el antisemitismo y la homofobia, aun es silenciosa frente a la Romafobia. El sufrimiento del pueblo Rom no ha terminado, las persecuciones y la discriminación aún persisten.

No es, efectivamente, fácil ser Rom: La gente comprende muy excepcionalmente quien eres, nos toman por una “raza inferior”, afirman que no deberíamos vivir, nos llaman de todo y aunque intentamos abrir los ojos, muy extraño es que alguno te escuche.

“Hitler no mato suficientes”, declaraba Gilles Bourdouleix, el alcalde de Cholet en Francia haciendo referencia a los Roms, tan solo hace una semana. A pesar de que estos comentarios son muy hirientes para la comunidad Romá y las personas supervivientes al Holocausto, no es nada nuevo.

Didier Réault, concejal de Hellmes, hizo una llamada al odio pidiendo seguir el ejemplo de otra localidad donde quemaron un campamento Rom con cócteles Molotov.

Didier Réault, concejal de Hellmes, hizo una llamada al odio pidiendo seguir el ejemplo de otra localidad donde quemaron un campamento Rom con cócteles Molotov.

Hace un mes, en Marsella, un coctel Molotov se lazó al campamento Rom de Hellsmes, el concejal Didier Réault invitó a todo el mundo a hacer lo mismo en Capelette, uno de los campamentos romanís más grandes de Marsella. Réault no retiró su propuesta aludiendo que era simplemente “una exageración de la crítica” refiriéndose a aquellos que le reprocharon aquella incitación al asesinato.

En Italia, los casos de Cócteles Molotov lanzados contra campamentos Roms son innumerables. En Croacia, la segregación escolar de niños Romá es habitual, incluso algunos, hasta hace poco eran escolarizados en escuelas adaptadas para niños con deficiencias intelectuales sin tener en cuenta que no padecían este problema. En Eslovaquia y la República Checa las mujeres romanís han sufrido esterilizaciones forzosas con el fin de “reducir la población rom”.

En Hungría, ser Romá es tan peligroso que muchas mujeres tintan sus cabellos de rubio para intentar pasar como húngaras; los neonazis hacen marchas por las calles de Budapest portando símbolos parecidos a los del periodo Nazi, campañas publicitarias con declaraciones como que “los roms son como animales y deberían ser exterminados” circulan libremente en la televisión pública.

Chocante, me diréis, SI. Nos enfrentamos a un racismo generalizado. El clima político en Europa permite que se nos persiga y se nos discrimine sin demasiadas sanciones.

Por eso hoy 2 de agosto, mientras todos los romá del mundo entero se reúnen para conmemorar el Holocausto Romaní, tengo la impresión de que nunca se acabó. Nuestra lucha está presente, en las calles, en los discursos de las personas, en las maneras en las que nuestras mujeres son esterilizadas, nuestra gente aterrorizada, nuestros barrios son quemados y nuestra gente asesinada, solo por ser Roms.

Este artículo se publicó originalmente en  francés: L’holocauste Rom est-il terminé?

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