Fallece Raymond Gurême, uno de los últimos supervivientes del genocidio gitano. Lamentamos la pérdida de un símbolo de la lucha y un testigo directo del Samudaripen, genocidio que sufrió el Pueblo Gitano a manos de los nazis. Era uno de los últimos supervivientes de aquella infamia y un exponente de la resistencia vigente del Pueblo Gitano. En un discurso ofrecido en 2016 para conmemorar el Samudaripen en el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, además de repasar su vida y sus luchas, Gurême reivindicó la necesidad de seguir resistiendo, de seguir luchando. En un discurso pronunciado en 2016, para conmemorar samudaripen en el campo de concentración en Auschwitz-Birkenau, además de recordar su vida y sus luchas, Gurême afirmó la necesidad de seguir resistiendo. «No dejes tu futuro en manos de locos. Tienes que resistir. Tienes que resistir la discriminación, el racismo, las violentas expulsiones de romaníes».

En agosto de 1944, tuvieron lugar los acontecimientos recordados por Samudaripen. Los gitanos confinados al campo de concentración de Auschwitz se rebelan contra los guardias y resisten armados con palos y piedras en sus cobertizos. Unos 4.000 fueron asesinados a gas en este campo de concentración, cuando el ejército alemán aplastó la revuelta. Pocos días después, Gurême formó parte de las tropas y milicias que liberaron a París. Durante la guerra Gurême escapó seis veces de distintas reclusiones. «Desde el campamento de Linas, desde los campamentos donde fui deportado en Alemania, desde un centro de detención juvenil en Angers … Mi forma de resistencia fue escaparme a toda costa». Había nacido en 1925, en una familia manouche, como se conoce a los sinti romaníes en Francia, Raymond Gurême pasó su infancia en el circo nómada de su familia. De niño entrenó animales, trabajó como payaso, acróbata y proyectó películas. En la década de 1930, se crearon varias leyes para limitar el movimiento de nómadas y para suprimir al pueblo romaní. Esta legislación fue copiada en varias partes de Europa. Raymond Gurême fue uno de los últimos sobrevivientes del genocidio que mató a cientos de miles de mujeres y hombres romaníes en Europa durante la Segunda Guerra Mundial