Cada 10 de diciembre celebramos el Día de los Derechos Humanos, coincidiendo con la fecha en que la Asamblea General adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1948. Se cumple un 70 aniversario en el que tal declaración se hace tan necesaria como entonces, pues este mundo en el que vivimos sigue sin respetar unos derechos que se vuelven frágiles como el cristal ante la impotencia de quienes creemos en su absoluta necesidad. Asistimos de manera simultánea a los 40 años de vigencia de la Constitución Española como texto marco en el que esos derechos se ven refrendados y protegidos en nuestro país. En ambos casos la lucha para que esa protección sea efectiva para todos sin distinción sigue vigente cada día. Ambos fueron promulgados para todas las personas, sin distinción. Y es esa distinción que parece abrirse paso en la sociedad actual la que abiertamente nos preocupa, ya que se atisba un claro retroceso en los derechos personales, económicos y sociales, en los que las minorías salen perdiendo una vez mas.

Han sido años en los que los derechos de las minorías han venido siendo caballo de batalla para organizaciones como KAMIRA, que han forjado su trabajo alrededor de la inclusión y la no discriminación como ejes para una sociedad mas justa. Pero a ese recorrido aun le restan muchos esfuerzos. Los años han desembocado ahora en una sociedad en la que el respeto y la tolerancia parecen que viven momentos convulsos y frágiles, en los que tales conceptos reciben ataques y descalificaciones en un claro retroceso de los valores conseguidos.

En estas efemérides cargadas de valor humano, para KAMIRA es esencial la defensa de la Constitución Española, de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y de todo lo que conduzca a una convivencia normalizada en la que los rasgos diferenciadores enriquezcan, y no sean centro de ataques de odio. Hoy se hace más importante que nunca reafirmar nuestro compromiso en la lucha contra los prejuicios, el odio y la discriminación hacia las minorías. No nos podemos acostumbrar a que el odio al otro por motivos raciales, sexuales, étnicos, religiosos, etc., se haga un sitio entre nosotros. La intolerancia y la discriminación van frontalmente en contra del espíritu de los derechos humanos, por ello es importante la concienciación de su alevosidad en el seno de una sociedad que parece dar un paso atrás en su objetivo de convivencia.