E. Tendayi Achiume, Relatora Especial sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia, ha subrayado con motivo del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial la necesidad de que los gobiernos aseguren que sus respuestas a la pandemia de COVID-19 no contribuyan a la xenofobia y a la discriminación racial, y erradiquen la xenofobia en todas las políticas y mensajes estatales.

Algunas reflexiones de Tendayi Achiume:

“En conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Discriminación Racial, los Estados deberían reafirmar nuestras obligaciones conjuntas en aras a  lograr la igualdad para todos, y reconocer que nuestro trabajo no ha terminado. Al tiempo que los Estados en todo el mundo implementan  sus esfuerzos coordinados para poner fin a esta pandemia, exhorto a todos los actores a garantizar que su trabajo contribuya a un concepto integral de salud y bienestar, libre de racismo y xenofobia».

«Es desalentador presenciar a autoridades, incluido el Presidente de los Estados Unidos, adoptar nombres alternativos para el coronavirus COVID-19. En lugar de utilizar el nombre internacionalmente reconocido del virus, estas autoridades han adoptado nombres con referencias geográficas, que generalmente se refieren a su aparición en China.»

“Este tipo de uso calculado de un nombre geográfico para este virus se basa en el racismo y la xenofobia y los  fomenta. En este caso, sirve para aislar y estigmatizar a las personas que son chinas, percibidas como descendientes de China, o del este asiático.

“Esa irresponsable y discriminatoria retórica estatal no es un problema menor. Como señaló la Organización Mundial de la Salud en 2015: ‘los nombres de enfermedades realmente importan a las personas directamente afectadas … ciertos nombres de enfermedades provocan una reacción violenta contra miembros de comunidades religiosas o étnicas particulares … Esto puede tener graves consecuencias para la vida de las personas y sus medios de subsistencia’.

“Estas consecuencias ya se han hecho realidad. En los últimos dos meses,  personas percibidas como chinas, de  ascendencia china o de origen asiático han sido objeto de ataques racistas y xenófobos relacionados con el virus. Estos ataques han abarcado desde insultos de odio, pasando por  la negación de servicios hasta actos brutales de violencia.

“Las expresiones de racismo y xenofobia relacionadas con COVID-19 en plataformas digitales han incluido acoso, discurso de odio, proliferación de estereotipos discriminatorios y teorías de conspiración. No es sorprendente que los líderes que intentan atribuir COVID-19 a ciertos grupos nacionales o étnicos sean los mismos líderes populistas nacionalistas que han convertido la retórica racista y xenófoba en el centro de sus plataformas políticas.»

“Las respuestas políticas al brote de COVID-19 que estigmatizan, excluyen y hacen que ciertas poblaciones sean más vulnerables a la violencia son inexcusables, inconcebibles e inconsistentes con las obligaciones internacionales de los Estados en materia de derechos humanos.»

“Además, la retórica política y las políticas que avivan el miedo y disminuyen la igualdad de todas las personas es contraproducente. Para tratar y combatir la propagación de COVID-19 de manera efectiva, las personas deben tener acceso a información de salud veraz y a suficiente atención médica sin temor a ser discriminadas.»