Siempre creemos que ya no es posible mas dolor. Pero sí. Es posible. Y esta vez la víctima nos toca tan de cerca como que es de nuestra etnia, aunque ese detalle no añade mas consternación a la noticia de que una mujer ha sido de nuevo salvajemente asesinada.

Dolores Vargas Silva quedó tendida en un camino de tierra junto a la A5, al lado de la localidad toledana de Santa Cruz del Retamar. Amador, su pareja, la había atropellado reiteradamente, con extrema crueldad, haciendo pasar el coche varias veces por encima de su cuerpo. Allí la encontró un vecino por la mañana.

Amador está en paradero desconocido desde el sábado, y Sevilla podría ser la ciudad donde estuviese oculto. La Guardia Civil lo busca desde entonces como el presunto autor de este asesinato que pone la piel de gallina por su crueldad, aunque cualquier gesto de violencia lo sea en sí mismo Dolores, de 31 años, era gitana. Cada vez que en una página de periódico, en una radio, en las noticias de tv, escuchamos la noticia de un nuevo caso de violencia de género nuestra indignación se multiplica y la impotencia ante lo que es ya un día a día insoportable se hace dolorosa hasta el extremo.

Familiares de Dolores afirman que la pareja, que vivía en Carabanchel (Madrid), acudió a una fiesta de cumpleaños del viernes. Desde entonces no se supo más de Dolores. Tampoco de él, de que dicen tiene un carácter violento, ya había ingresado en prisión por un intento de homicidio de un familiar.

¿Hasta cuándo?