La discriminación gitana en los juicios de Núremberg tras el genocidio nazi es el argumento que Miguel Angel Rodríguez Arias trata en este interesante artículo que te recomendamos leer.
Ninguna justicia merecieron los 250 NIÑOS GITANOS con los que en las primeras semanas de 1940 los nazis probaron en el campo de Buchenwald la mortandad del nuevo gas Zyclon B. Ni tampoco la merecieron los más de 1000 GITANOS alemanes que, en Junio de 1938, fueron deportados a lo campos de concentración de Buchenwald, Dachau, Sachsenhausen y Lichtenburg; o los varios miles más gitanos alemanes y austríacos que siguieron siendo deportados después a esos y otros campos como Mauthausen y Ravensbrück. Ni los más de 4000 GITANOS pasados por las cámaras de gas de Auschwitz en una sola noche, el 1 de agosto de 1944, en la llamada ‘Zigeunernacht’ o “noche de los gitanos”.
¿Ése habría de ser el planteamiento de la nueva justicia internacional?