Un año más nos sumamos a las celebraciones del Día del Pueblo Gitano Andaluz, que rememora la llegada a nuestras tierras de aquellos primeros grupos de gitanos/as allá por el año 1462, y cuya crónica recoge el Condestable D. Miguel Lucas de Iranzo.

Muchas son las vicisitudes sufridas desde entonces por los gitanos y gitanas hasta llegar al punto actual y mucho es el camino que aun nos queda por recorrer. Y es un camino que queremos hacer desde el ejercicio de nuestra ciudadanía, haciendo valer nuestros derechos como ciudadanos, y cumpliendo, como no puede ser de otra manera, con nuestras obligaciones.

No  podemos quedarnos en la imagen estereotipada y cutre que se ofrece de nuestro pueblo en demasiadas ocasiones y no podemos resignarlos a normalizar determinadas situaciones que nos estigmatizan y que nos marcan, tanto  a nivel individual como colectivo, como personas y como pueblo. Por ello hemos de seguir avanzando hasta conseguir nuestro objetivo, que no es otro que disfrutar de una convivencia absolutamente normalizada, ejerciendo con naturalidad nuestros derechos como ciudadanos/as, participando con el resto de la sociedad en la mejora del ejercicio colectivo de nuetros derechos, los derechos de todas y todos, aportando nuestras experiencias  y compartiendo nuestra cultura con y en una sociedad plural e igualitaria.

Hay aún muchos ámbitos en los que podemos reivindicar mejoras. La salud, la vivienda, el empleo, o la lucha contra la discriminación, son algunos de ellos.

Pero aun siendo conscientes de  la importancia de todos y cada uno de estos ámbitos, no podemos ni queremos dejar de hacer una referencia especial a la educación. La educación entendida como única vía de escape de la marginación, y como  camino que puede llevar a las niñas y niños, gitanos y no gitanos, a cumplir sus sueños y al desarrollo personal y profesional.

Pero para ello no basta solamente con el esfuerzo diario de las niñas y niños gitanos y de sus familias, es necesaria la implicación de toda la sociedad y especialmente de las administraciones públicas, que han de ser capaces de abordar con valentía y decisión  el reto que supone eliminar las barreras con las que, aún a día de hoy, se encuentra gran parte del alumnado gitano.

Es inconcebible que en pleno siglo XXI existan centros escolares que se han convertido en auténticos guetos fruto de la segregación escolar de la que nuestros niños y niñas son víctimas y a los que se ven irremediablemente avocados por la dejación, el descuido, las presiones o la simple falta de interés en resolver este problema.

Por ello, una vez más, aprovechamos este día de conmemoración para reivindicar una escuela justa, igualitaria e inclusiva, en una sociedad en la que el origen social o étnico de cada uno de nosotros/as no sea obstáculo para nada.

FELIZ DÍA DEL PUEBLO GITANO ANDALUZ