Nos hemos despertado esta mañana con la muerte del cantaor sevillano El Lebrijano (Juan Peña) que ha fallecido de madrugada a los 75 años. Desde KAMIRA nos unimos al dolor de la familia y amigos, de otras organizaciones gitanas y de los flamencos en general, que lloran la muerte de quien supo llevar por escenarios de todo el mundo la excelencia de la tradición flamenca, sin prescindir del riesgo y el atrevimiento. Su pérdida es muy sentida por todo lo que siempre significó en la cultura en general y el flamenco en particular. Su capacidad para dar vigencia y contemporaneidad al cante sin perder las mas hondas raíces, sus experimentos de fusión, su impulso a la indagación en el encuentro entre culturas, son ejemplos que siempre quedarán en nuestro corazón y en nuestra memoria.

Nos quedamos este miércoles escuchándole por tangos, o recordando su Persecución, o La palabra de un dios gitano, dos hitos de una carrera larga y provechosa.  El artista fue operado hace una semana de una dolencia cardíaca que no ha logrado superar, según han informado fuentes del Ayuntamiento de Lebrija.

Nacido en Lebrija (Sevilla) en 1941 en el seno de la familia gitana de Perrate de Utrera, a la que pertenecía su madre María Fernández Granados, desde su infancia ha estado ligado al flamenco. Aunque al comienzo de su carrera comenzó compaginando cante y guitarra, a los 23 años, y tras alzarse como vencedor del concurso de Mairena del Alcor, decidió dedicarse exclusivamente al cante.

Desde este ámbito se alzó como uno de los grandes innovadores, incorporando el mundo sinfónico al flamenco como se muestra en sus colaboraciones con la Orquesta Andalusí de Tánger, ahondando en las raíces árabes del flamenco.

Coetaneo de artistas como Antonio Fernández Díaz ‘Fosforito’, Antonio Cortés Pantoja ‘Chiquetete’ o José Monje Cruz ‘Camarón de la Isla’, ‘El Lebrijano’ estaba dotado una espectacular voz y de un prodigioso sentido del compás, lo que le llevó a erigirse como uno de los grandes del cante “jondo” y a acumular elogios. Uno de los más conocidos es el que le dedicó el escritor Gabriel García Márquez, que decía que “cuando ‘El Lebrijano’ canta se moja el agua”.

El sevillano tiene también el privilegio de ser el primer artista flamenco en ofrecer un recital en el Teatro Real de Madrid. Prolífico autor con varias decenas de obras a su nombre, entre estas destacan, además de las nombradas, Evangelio gitano , la primera ópera andaluza en la que contó con la colaboración de Rocío Jurado y la guitarra de Manolo Sanlúcar.