Tras la aprobación de una Resolución del Parlamento Europeo sobre las protestas contra el racismo tras la muerte de George Floys, Karen Taylor, presidenta de la Red Europea contra el Racismo (ENAR) declaró que “La Resolución del Parlamento Europeo sobre el antirracismo muestra la importancia del gran movimiento público que exige justicia y es una llamada de atención para que la Unión Europea reconozca la urgencia de combatir el racismo. Es un testimonio de los enérgicos llamamientos públicos a la acción de la UE, incluida una estrategia integral de la Comisión Europea contra el racismo y la adopción de planes de acción nacionales contra el racismo. Incluye medidas a corto plazo para contrarrestar el racismo institucional de la policía (incluido el perfil racial, la responsabilidad policial y la investigación independiente sobre los abusos) y llama a reconocer las opresiones pasadas. Sin embargo, carece de una visión estratégica sobre cómo abordar el racismo estructural en diferentes niveles y cómo afecta específicamente a las minorías racializadas. No se menciona la violencia contra los migrantes, en particular en las fronteras de la UE. La atención se centra en la brutalidad policial en el contexto estadounidense, pero no reconoce de manera significativa la brutalidad policial racista en Europa y sus consecuencias letales para los grupos racializados europeos. Tampoco existen medidas a largo plazo para el futuro de la actuación policial en Europa, especialmente medidas y reflexión sobre el uso de la violencia en la actuación policial, que en cierta medida está justificada en el texto.

Es decepcionante que hayamos tenido que precisar una situación urgente para que se produzca tal reacción. Hasta esta semana, los líderes de la UE han mantenido un silencio ensordecedor sobre la brutalidad policial en Europa. También nos preocupa seriamente que no haya habido una participación adecuada del movimiento antirracista y de justicia que ha impulsado estas discusiones durante años. Existe un riesgo real de que las instituciones de la UE reproduzcan el racismo estructural que intentan abordar. Deben continuar la conversación reconociendo e incluyendo un movimiento que exige justicia racial y activistas antirracistas de los grupos racializados. Las organizaciones lideradas por la Comunidad no solo entienden la perspectiva de los grupos racializados, sino que también son expertas altamente cualificados en el campo de la lucha contra la discriminación. Aunque llegan tarde, las recientes iniciativas antirracismo del Parlamento Europeo y de la Comisión Europea significan un cierto progreso, pero solo si no se detienen en las meras palabras y son seguidas
por medidas concretas para desmantelar el racismo institucional y estructural en Europa. ENAR y el movimiento antirracista más amplio permanecerán vigilantes para garantizar que estos llamamientos conduzcan a una acción real”.